Su rostro
Su rostro me inhibe cuando miro sus ojos desarmados. Me resiste y me requiere, no soy en primer término espectador, sino que soy alguien que le está obligado. A merced mía, ofreciéndoseme, infinitamente frágil, desgarrado como un llanto suspendido, el rostro me llama en su ayuda, y hay algo imperioso en esta imploración; su miseria no me da lástima; al ordenarme que acuda en su ayuda, esa miseeria me hace violencia. La humilde desnudez del rostro reclama como algo que le es debido mi solicitud y hasta se podrá decir, si no temiera uno que este término hubiera sucumbido al ridículo, mi caridad. En efecto, mi compañía no le basta a la persona cuando ésta se me revela por el rostro: ella exige que yo esté "para " ella y no solamente "con" ella. De modo que el rostro en su desnudez lo que me hace desinteresarme de mí mismo. El bien me viene de afuera, lo ético me cae de arriba. El rostro del otro me intima al amor o por lo menos me prohíbe la indiferencia respecto de él. El rostro me acosa, me compromete a ponerme en sociadad con él, me subordina a su debilidad, en suma, me manda amarlo.Tan sólo son unas letras que leía hace unos días, encontré sin duda una forma de explicar lo que se leva dentro....Me es tan difícil olvidar tantas miradas que no son anónimas, que tienen nombre y apellidos y una, aunque corta en edad... no menos intensa, vida. Por todos ellos.
1 comentario
Angel Caído -